Financiamiento Climático

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Financiamiento Climático

El cambio climático constituye uno de los principales desafíos ambientales, sociales, económicos, políticos y éticos que deberemos enfrentar como comunidad internacional en el siglo XXI. No sólo impactará severa e irreversiblemente sobre gran parte de los ecosistemas globales sino que también impondrá cuantiosos costos económicos y sociales especialmente sobre las economías en desarrollo, constituyéndose en un gran obstáculo para alcanzar los Objetivo de Desarrollo del Milenio.

Los esfuerzos internacionales de cooperación orientados a enfrentar esta amenaza se han materializado fundamentalmente en la firma de dos tratados: la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) en 1992 y el Protocolo de Kioto  en 1997.

En el Protocolo de Kioto los “países Anexo I” (las Partes que son países desarrollados listados en el Anexo I de la CMNUCC) se comprometieron a reducir cuantitativamente sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) 5,2% respecto de los niveles de 1990 para el período 2008-2012. Esto hizo que la mitigación del cambio climático pasara a tener un valor económico expresado en el valor de la tonelada de carbono.

Para ayudar a los países Anexo I a cumplir con sus metas de reducción de emisiones, y para fomentar la participación del sector privado y de los países en desarrollo al esfuerzo global de mitigación, los negociadores incluyeron en el Protocolo de Kioto tres mecanismos de flexibilidad: el Sistema de Comercio de Emisiones (SCE), el Mecanismo para un Desarrollo Limpio (MDL) y el Mecanismo de Implementación Conjunta (MIC). Esto dio origen a los llamados “mercados de carbono”, los ámbitos donde se comercian reducciones de emisiones de GEI.

Muy simplificadamente, el sistema funciona de la siguiente manera. En función de su meta individual de reducción de emisiones, cada país Anexo I reparte permisos de emisión entre las empresas emisoras de GEI radicadas en su territorio, de acuerdo a criterios nacionales. Estas empresas eligen entonces entre cinco alternativas:

  • Reducir emisiones a nivel de firma (mediante incorporación de nuevas tecnologías, modificación de prácticas y procesos, etc.) de modo tal de cumplir con el nivel de emisiones autorizado;
  • Comprar permisos de emisión en el mercado a otras empresas de países Anexo I que han sobre-cumplido sus metas de emisión;
  • Reducir emisiones más allá de su límite permitido y salir al mercado a vender sus permisos excedentes;
  • Financiar proyectos específicos de mitigación en países en desarrollo a través del MDL;
  • Financiar proyectos específicos de mitigación en países de Europa del Este, en las denominadas economías en transición, a través de los Mecanismos de Implementación Conjunta.

El comercio de emisiones es uno de los principales instrumentos de política recomendados por la teoría económica para abordar problemas ambientales como el cambio climático.