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América Latina tiene capacidad para producir 200.000 megavatios

La región tiene un enorme potencial para producir energía eólica. Sin embargo, a la fecha la capacidad instalada no alcanza ni a los 1.000MW. Aunque se desarrollan nuevas iniciativas, aún queda mucho por hacer.

Santiago. América Latina tiene una situación privilegiada para el desarrollo de energía eólica. Según los datos de la Asociación Latinoamericana de Energía Eólica (Lawea, por sus siglas en inglés) la región tiene un potencial de capacidad para producir 200.000 megavatios (MW) de potencia. Sin embargo, a la fecha ni siquiera existen 1.000 MW producidos con este tipo de energía.

Las ventajas, como la mayoría de las energías renovables, saltan a la vista, la energía eólica se trata de una fuente limpia, no contamina, no tiene un mayor impacto en el medio ambiente y es un recurso inagotable. Erico Spinadel, presidente de la Asociación Argentina de Energía Eólica y miembro de la Lawea, aseguró a AméricaEconomía.com que en “América Latina estamos atrasados, pero eso no significa que estemos tarde”.

“Brasil lleva la ventaja, porque se ha amoldado a lo que han hechos otros países más avanzados en la materia”, agregó el experto, quien además es vicepresidente para Latinoamérica de la Asociación Mundial de Energía Eólica.

Junto a Brasil en la región, Argentina, México y Costa Rica son los países que han llevado la batuta en este asunto. Sin embargo, desde hace algunos años otros países han estado promoviendo el desarrollo de este tipo de proyectos. En Chile ya están en carpeta distintas iniciativas y millonarias inversiones en el sector, provenientes principalmente de firmas españolas.

A nivel potencial Brasil también es el país que puede llegar a tener mayor capacidad, llegando a los 140.000MW, le sigue más abajo México con 40.000 MW, Colombia con 20.000 MW, Argentina y Venezuela que podrían llegar a producir 10.000 MW y Chile con 5.000 MW.

Sin embargo, de acuerdo a los datos de Lawea, a comienzos de 2008 el total de megavatios instalados en la región es mínimo, Brasil sigue liderando la lista pero con sólo 247 MW y después le sigue México con 88MW. Más abajo están Chile y Colombia con 20 MW, Uruguay con 5 MW, Ecuador con 2,5 MW y Perú con 1 MW.

Área privilegiada. El viento es uno de los recursos más inagotables  y permanentes  de América Latina, pero sigue casi sin explotarse. Acá se pueden encontrar vientos comparables, e incluso más altos, de los que hay en las principales ciudades europeas que desarrollan este tipo de energía.

En América Central las condiciones son óptimas, sin embargo, Costa Rica es uno de los pocos países que ha dedicado grandes esfuerzos por promover este tipo de energía. En el país hay cuatro parques eólicos que tienen capacidad para producir 74 megavatios.

Según un estudio de la ONG Biomass Users Network Centroamérica (BUN-CA), citado por el sitio Tierra América, los aerogeneradores requieren una velocidad mínima de viento de 3,5 a seis metros por segundo. En algunos lugares de la región, la velocidad promedio anual alcanza 12 metros por segundo. Se requiere un megavatio para suministrar electricidad a una comunidad de 20.000 personas.

En la costa peruana también hay un enorme potencial y hay varios inversionistas extranjeros interesados en  desarrollar proyectos. No obstante, se ha apelado a una mayor apertura por parte del Gobierno para promover este tipo de energía. De hecho hay varios inversionistas que han partido hacia otros destinos.

En la zona del norte de Chile ya hay instalado dos parques, y hay iniciativas para instalar dos más. Entre ellos, el más grande de la región. De hecho la estatal Codelco, está promoviendo una iniciativa para construir un parque eólico con capacidad para producir 250 MW.

La Patagonia de Argentina es uno de los lugares que concentra la mayor cantidad de parques en América Latina. Allí, en la ciudad de Comodoro Rivadavia en la provincia de Chubut  se encuentra la instalación eólica más importante del país, que con 26 generadores abastecen a 19.500 hogares. Según detalló Spinadel, en este sector donde se desarrollan vientos muy importantes “muy superiores incluso a los del Báltico y del Mar del Norte, donde hay vientos fuertes para el desarrollo del proyectos”, explicó.

Brasil posee 14 parques eólicos, entre ellos uno de los más importantes y con mayor capacidad, el parque de Osorio, ubicado en el municipio del mismo nombre, en Rio Grande do Sul, que tiene una capacidad instalada de 150 MW.

Incentivos gubernamentales. En Perú en mayo de 2008, se publicó un decreto en el que se establece la convocatoria a una subasta de 500 megavatios, que permitirá que la energía eólica logre una participación de 5% en la demanda del país. En Panamá existe una legislación que ofrece incentivos fiscales a los inversionistas, como la exoneración de impuestos, además del beneficio que ofrecen los bonos de carbono.

En Argentina se aprobó un proyecto para promover la realización de inversiones que busquen promover el uso de fuentes energéticas renovables. En la que también se establecen beneficios: como solicitar la devolución de impuestos a los bienes que sean exportados para el desarrollo de estos proyectos, entre otras. Así, como también ha ocurrido en países como Chile y México.

Sin embargo, pese a las buenas intenciones aún queda mucho por hacer y capital por explotar. Si bien se están trabajando en nuevas iniciativas, quedan muchas zonas que no han sido consideradas por los Gobiernos para el desarrollo de energía eólica.

Para el experto en energía eólica, no sólo bastan los incentivos, sino que hace falta una legislación adecuada que garantice al inversionista una cantidad de ingresos determinada en un plazo de tiempo también determinada. “Países como Estados Unidos han podido desarrollar estas inciativas porque han hecho leyes para garantizar los recursos”, y en eso, aseguró el experto, falta mucho por hacer en la región.

Y en momentos que el calentamiento global, la emisión de gases invernaderos, los variables precios del petróleo, ponen un escenario complejo al desarrollo energético, fuentes de energía limpia son buenas formas de apuntar al crecimiento sin contaminación. sin embargo, es claro que se deben apuntar a la promoción de estas iniciativas y conjugarlas con otros factores. Porque nunca la dependencia es buena.

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